
La vida del tenista es, la mayor parte del tiempo rutinaria, aunque muy dinámica y, algunas veces, extremadamente intensa por los viajes, los compromisos y los propios entrenamientos de cada jugador. Pero, ¿cómo vivió el campeón del Argentina Open esas horas posteriores a la consagración?
Francisco Cerúndolo logró coronarse por primera vez en Argentina, pero no hubo demasiado tiempo para los festejos, al día siguiente comenzaba el ATP 500 de Río de Janeiro, el certamen más importante de Sudamérica. “Fue todo muy rápido”, se sinceraba el número uno de Argentina, “no hay mucho tiempo para festejar, para celebrar, no sé, para caer un poquito. Después de la conferencia de prensa, elongué un poco, hice un par de acciones que tenía que hacer en el club y me volví rápido a mi casa. Cené con mi familia, que ya estaba ahí, y algún que otro amigo”, relataba
Francisco, quien había pasado toda la semana durmiendo en casa de sus padres y allí la quiso culminar.
Sin embargo, después de la tensión y del stress de una final se hizo un lugarcito para poder darse algún gusto, antes de viajar, adaptarse y ganar en su primera presentación en el certamen carioca. Había que cerrar la noche, por eso, después de la cena salió directo al recital de Bad Bunny, en el estadio de River Plate. “Yo soy muy fanático de él y me gusta mucho su música. Tenía ganas de verlo, así que me fui de inmediato a su show”, continuaba con su relato. Francisco es una de esas personas a las que les gusta pasar mucho tiempo en familia y con sus amigos, por eso es que exprime al máximo el tiempo para compartirlo con ellos y, antes de despedirse, salió del recital para relajarse “tomando algo con ellos y estar muy tranquilo para, por lo menos, compartir un rato más juntos y, también, un poquito del título”.
La mañana lo descubrió listo para partir a Río de Janeiro, el siguiente compromiso en línea, consciente de que el tenis no da respiro y que no tiempo para relajarse, porque ya le sucedió a Joao Fonseca el año pasado, quien después de ganar en Buenos Aires cayó en su debut en el certamen carioca.
Pero Francisco estaba consciente de los recaudos a tomar, porque, como mencionó, él ya había ganado títulos “en otros momentos de mi carrera, los he festejado, hice lo que tenía que hacer y sabía más o menos cómo tener que encarar estos días. La verdad es que me había sentido jugando muy bien la semana pasada en Buenos Aires, entonces, era disfrutar un poquito, pero no quería desconcentrarme tanto, porque sentía que tenía condiciones y la posibilidad de poder hacer un buen torneo en Río, si el físico me lo permite”, se sinceraba.
Por eso, a su arribo a la ciudad carioca, se dirigió al Jockey Club para realizar un primer entrenamiento, “más que nada para ver las condiciones, que eran bastante diferentes, ver cómo estaba yo y cómo me sentía. También, para aflojar un poco el viaje y bajar un poco la tensión de la final del día anterior, para después intentar descansar lo mejor posible por la noche y hoy llegar en las mejores condiciones”.
En esos primeros intercambios sobre las canchas del Río Open, a Francisco le costó un poco adaptarse al juego: “la cancha estaba muy lenta y picaba un poco la pelota”.
El campeón argentino tenía muy claro que no debía perder la concentración de lo que se venía trabajando, porque siempre “el primer partido es un partido difícil y las primeras rondas, después de ganar un título, son complicadas. Ya sea por el cansancio, las diferentes condiciones o todas las cosas que te pasan por la cabeza”. En esos momentos son en los que hay que sacar los partidos adelante, aunque no se sienta jugando muy bien, “pero con la confianza y la adrenalina que traía me sirvió para bancarme y ganar games duros, para superar el primer partido, que se hizo más difícil contra un rival como Marian (Navone) que te hace jugar todos los puntos y no te regala nada. Así que me voy muy conforme con mi partido de hoy. Ahora, a descansar.”
Francisco Cerúndolo aún mantiene la sonrisa del campeón, pero sabe que cada día rinde un examen. Se retiró conforme y consciente de que ha mejorado en varios aspectos de su preparación mental, física y tenística, pero siente que todavía le queda margen para poder mejorar.
