
A lo largo de las décadas, el tenis argentino encontró en Roma mucho más que buenos resultados. Encontró pertenencia. Desde Vilas hasta Schwartzman, pasando por Clerc, Coria y Nalbandian, el Foro Itálico se transformó en Gabylandia y fue escenario de una final mágica entre dos gladiadores, batallando sobre el polvo de ladrillo de un coliseo romano.
Hay torneos en los que el tenis argentino dejó solamente huellas, pero hay otros en donde, directamente, construyó una relación especial,
emocional, afectiva. El Abierto de Roma pertenece a este grupo. Porque el Foro Itálico, como se lo conoce, con su polvo de ladrillo pesado, sus tribunas cerradas y esa sensación de tenis clásico que todavía conserva, siempre tuvo algo que conectó con los argentinos.
Tal vez, por la superficie, tal vez por el estilo o, quizás, porque Roma ha sido siempre una especie de extensión emocional de la gira sudamericana. Un lugar en donde el jugador argentino se sintió cómodo, casi como en casa. Y competitivo.
No es casual que varias de las mejores historias del tenis nacional sobre polvo de ladrillo hayan pasado por ahí, comenzando por Guillermo Vilas. Esa relación fuerte entre Roma y el tenis argentino empezó, inevitablemente, con él, como casi todo en el tenis nacional.
Era la Epoca Dorada del tenis mundial, mucho antes de que pudiera alguien imaginarse o sospechar la aparición de La Legión o de las repetidas semifinales en Roland Garros, antes de todo eso estaba el Vilas construyendo una identidad.
Para interpretar esta identificación de los argentinos con el certamen romano, basta con tener en cuenta un solo detalle: entre 1979 y 1995, hubo 11 años con finalistas argentinos, que incluyeron 8 títulos (7 en singles -Vilas, Clerc, Mancini y Sabatini, en 4 ocasiones, mas uno en dobles-) y 12 finalistas (6 en singles y 6 en dobles). Esa fue la base que alimentó esa relación que aún hoy permanece en el tiempo Top of Form
En el Foro Itálico, el marplatense encontró un escenario perfecto para su tenis y en 1976 llegaba por primera vez a la final. Por aquellos años, y hasta 2006, inclusive, se disputaban las finales a cinco sets. El rival del zurdo marplatense era el ídolo local Adriano Panatta, quien vencería a Guillermo Vilas, por 2-6, 7-6, 6-2 y 7-6, y se convertiría en el único italiano en conseguir el título en su casa en la Era Open (desde 1970), logro que, aún, no ha conseguido Jannik Sinner.
El Gran Willy ya había conquistado títulos de Grand Slam, pero no podía con el de Roma. En 1979 volvió a intentarlo, pero el estadounidense Vitas Gerulaitis le dio vuelta la final y retrasó la consagración del marplatense sólo por 12 meses, porque al año siguiente lograría conquistar la tierra de los césares.
La tercera fue la vencida y dio comienzo a la casi hegemonía argentina en el Foro Itálico. En la primavera de 1980, Guillermo tuvo frente a él a un jovencito francés, originario de Camerún, que acababa de cumplir 20 años, pero tenía una gran proyección. Sin embargo, Yannick Noah no fue rival para Vilas, quien se alzó con la victoria en sets corridos, por 6-0, 6-4 y 6-4, y consolidó esa imagen del argentino especialista sobre polvo de ladrillo y se convirtió en una referencia.
De Guillermo Vilas a Gabylandia
Con los años, el torneo empezó a transformarse en una parada muy favorable para los argentinos. El contexto ayudaba: polvo de ladrillo, puntos largos, desgaste físico y paciencia táctica. Todo esto, históricamente, siempre encajó muy bien con el ADN del tenista argentino, por lo que no resultó extraño que empezaran a aparecer semanas muy fuertes, con jugadores albicelestes en semifinales y finales.
Así llegó el título de José Luis Clerc, en 1981, frente al paraguayo Víctor Pecci, que profundizaría esa relación especial entre Roma y el tenis nacional. Unos años más tarde, Alberto Mancini asombraría con su victoria sobre Andre Agassi, en un duelo de jovencitos de 20 y 19 años, respectivamente, que se disputaban el máximo trofeo italiano. Pero, en el medio de esos triunfos de los varones, se recortó la silueta de una tenista que enamoró al torneo, al público y al entorno: Gabriela Sabatini.
De mágica presencia, tranquila y con un tenis exquisito se fue abriendo paso en los corazones de quienes la veían o escuchaban hablar de ella, como así también en los cuadros de los torneos de cada temporada. Y Roma quedó tendida a sus pies.
Entre 1987 y 1993, Gaby consiguió 4 títulos en individuales y uno en dobles, junto a Martina Navratilova, y llegó, además, a otras 2 finales en singles.
Frente a ella estuvieron para luchar por el título de Roma: Steffi Graf, Helen Kelesi, Monica Seles, Arantxa Sánchez y Conchita Martínez, en diferentes temporadas que fueron cultivando una historia de cariño recíproco entre el torneo y ella. Por sus actuaciones y ese enamoramiento al torneo se lo reconocía como Gabylandia.
En 1994 Gabriela pisaría por última vez el court central de Roma para definir, junto a Brenda Schultz, el título en el cuadro de dobles.
La Legión y Roma
El Foro Itálico conserva cierta atmósfera vieja, clásica. Más cercana a otro tenis.
Las estatuas, el mármol, los pasillos, la Pietrangeli rodeada de esculturas. Todo eso genera una sensación distinta y no fueron pocos los argentinos hablaron siempre de Roma como uno de los lugares más lindos para jugar. Tal vez porque se respira tradición, tenis y porque todavía conserva algo artesanal. Además, tiene una particularidad, no regala nada. Las condiciones son exigentes, los partidos se hacen largos y el público hace su parte, genera ruido, presión y le da clima.
Durante muchos años, Roma fue considerado uno de los torneos de tierra más rápidos del circuito, en donde la pelota viajaba distinto y daba menos tiempo. Pero, con el correr de las temporadas, las canchas fueron haciéndose más lentas, más parecidas a las de Roland Garros. Por eso es que Roma ha funcionado como una especie de termómetro para hacer especulaciones sobre las posibilidades en el Abierto francés. Y que los argentinos aparecieran constantemente en esas semanas no es casualidad. Luego de un impasse y alguna insinuación a fines de los 90, la denominada Legión Argentina arremetió con fuerza a principios de este Siglo, tanto en singles como en dobles.
Y la conexión con Roma se volvió más fuerte, porque esa generación se sintió cómoda en ese escenario. Guillermo Coria, David Nalbandian, Mariano Zabaleta, Franco Squillari y Juan Martín del Potro tuvieron semanas importantes allí.
No fueron años de cosechas en singles, pero sí en dobles, con Paola Suárez, quien llegó a 4 finales (una de ellas junto a Patricia Tarabini), y consiguió 2 títulos, teniendo de compañera a la española Virginia Ruano Pascual, con quien se convertiría en N°1 de dobles, a nivel mundial. El primer N°1 del tenis para Argentina, reconocido oficialmente.
Iniciado el nuevo Siglo, los españoles se habían hecho fuertes en la capital italiana. Juan Carlos Ferrero se hizo con el título en 2001 y no pararon. Pero no tardó en aparecer David Nalbandian para definir el título en 20004. Si bien su tenis no dependía exclusivamente del polvo de ladrillo, siempre daba la sensación de que podía competirle a cualquiera sobre cualquier superficie.
Pero, si se habla de presentaciones recordadas, de partidos históricos en ese escenario, la final de 2005 permanece en la memoria de todos quienes pudieron palpitarla y es considerada como uno de los grandes encuentros sobre polvo de ladrillo de esa época. Guillermo Coria y Rafael Nadal extendieron por más de cinco horas su batalla, cual dos gladiadores luchando sobre el polvo de ladrillo del foro romano.
El Mago había llegado a la final en 2005, en uno de los momentos más altos de su carrera. Mientras que Rafa ya empezaba a construir lo que sería su imperio. Un desgaste físico y mental enorme que llevó a ambos hasta el límite de sus posibilidades. Coria tuvo el partido cerca, pero el triunfo le quedó lejos, por la recuperación del manacorí, la que poco a poco empezaría a asombrar al mundo.
Luego de esa definición, Nadal se adueño del polvo de ladrillo, mientras La Legión comenzaba a despedirse. Fue en los tiempos de pandemia cuando los “Peques” volvieron a hacer flamear la celeste y blanca en el Foro Itálico.
En tiempos más recientes, el argentino que mejor interpretó Roma fue Diego Schwartzman.
Su tenis, construido desde la intensidad, la velocidad de piernas y la capacidad de sostener intercambios largos, encontraba en el Foro Itálico un escenario ideal.
Fueron épocas de barbijos y de principios de otoño, porque el COVID obligó a cancelar torneos o a mudarlos para fines del verano europeo. En ese 2020, Diego Schwartzman volvió a poner a un argentino en la final, en el camino, probablemente, el que fuera uno de los triunfos más importantes de su carrera: Rafael Nadal. Y en la definición por el título llegó a estar cara a cara con Novak Djokovic.
Al año siguiente, Nadia Podoroska sería noticia en el torneo, al conseguir el mejor triunfo de su carrera y quitando del certamen a Serena Williams (por entonces entonces N° 8 del mundo), en la segunda ronda del certamen. El match se recuerda por lo ajustado del marcador, en el que la santafesina pudo prevalecer por 7-6(6) y 7-5. A pesar de caer ante la croata Petra Martic en tercera ronda, el tenis nacional seguía dando qué hablar en Roma.
Las últimas apariciones de argentinos en la definición del torneo romano fueron en dobles. Horacio Zeballos, junto al español Marcel Granollers consiguieron levantar el título en dos ocasiones (2020 y 2024), mientras que Peque Schwartzman llegó a la final haciendo dupla con el estadounidense John Isner.
Años con argentinos finalistas en roma (singles o dobles)
1976, 1979, 1980, 1983, 1987, 1988, 1989, 1991, 1992, 1993, 1994, 1995, 1998, 2001, 2002, 2004, 2005, 2010, 2020, 2022 y 2024Bottom of Form
Títulos de los argentinos en Roma
Singles masculinos
1980: Guillermo Vilas a Yannick Noah (FRA) 6-0, 6-4 y 6-4
1981: José Luis Clerc a Víctor Pecci (PAR) 6-3, 6-4 y 6-0
1989: Alberto Mancini a Andre Agassi (EEUU) 6-3, 4-6, 2-6, 7-6 y 6-1
Singles femeninos
1988: Gabriela Sabatini a Helen Kelesi (CAN) 6-1, 6-7 y 6-1
1989: Gabriela Sabatini a Arantxa Sánchez Vicario (ESP) 6-2, 5-7 y 6-4
1991: Gabriela Sabatini a Monica Seles (YUG) 6-3 y 6-2
1992: Gabriela Sabatini a Monica Seles (YUG) 7-6 y 6-4
Finalistas en singles
1976: Adriano Panatta (ITA) a Guillermo Vilas 2-6, 7-6, 6-2 y 7-6
1979: Vitas Gerulaitis (EEUU) a Guillermo Vilas 6-7, 7-6, 6-7, 6-4 y 6-2
1987: Mats Wilander (SUE) a Martín Jaite 63 64 64
1987: Steffi Graf (ALE) a Gabriela Sabatini 76 46 60
1988: Ivan Lendl (EEUU) a Guillermo Pérez Roldán 26 64 62 46 64
1991: Emilio Sánchez Vicario (ESP) a Alberto Mancini 63 61 30 y ret
1993: Conchita Martínez (ESP) a Gabriela Sabatini 75 61
2004: Carlos Moyá (ESP) a David Nalbandian 63 63 61
2005: Rafael Nadal (ESP) a Guillermo Coria 64 36 63 46 76
Títulos en dobles masculino
2020: Horacio Zeballos-Marcel Granollers(ESP) a Jeremy Chardy-Fabrice Martín 64 57 108
2024: Horacio Zeballos-Marcel Granollers(ESP) a Marcelo Arévalo-Matek Pavic 62 62
Títulos en dobles Femenino
1987: Gabriela Sabatini-Martina Navratilova(EEUU) a Kohde Kilsch-Sukova 6-4 y 61
1998: Paola Suárez-Virginia Ruano Pascual(ESP) a Amanda Coetzer-Arantxa Sánchez 7-6 y 6-4
2002: Paola Suárez -Virginia Ruano Pascual(ESP) a Patricia Tarabini-Conchita Martínez(ESP) 6-3 y 64
2010: Gisela Dulko-Flavia Pennetta(ITA) a Nuria Llagostera-María José Martínez 6-4 y 6-2
Finalistas en dobles masculino
1979: José Luis Clerc (con Illie Nastase)
2022: Diego Schwartzman (con John Isner)
Finalistas en dobles femenino
1980: Ivana Madruga-Adriana Villagrán
1983: Ivana Madruga (con Catherin Tanvier)
1989: Mercedes Paz (con Manon Bollegraf)
1994: Gabriela Sabatini (con Brenda Schultz)
1995: Patricia Tarabini (con Conchita Martínez)
2001: Paola Suárez-Patricia Tarabini
2004: Paola Suárez (con Virginia Ruano Pascual)
