Balance del mercado del tenis argentino 2015

Devaluado y atravesado por la crisis, el mercado del tenis argentino movió más de $1.400 millones durante la temporada 2015.

Obtener los datos que antes resultaba sencillo -aunque no fácil- conseguir, se tornó complicado por las formas en que debieron mimetizarse gran parte de las empresas y comercios para realizar sus transacciones habituales.

Aquello de la oferta y la demanda quedó de lado, se impuso la ley de “es lo que hay” o “lo que pudo entrar”. Por eso costó hacer un relevamiento minucioso, pero alcanza como para tener una visualiación del movimiento que tuvo el mercado del tenis en la Argentina.

En base a información oficial, en 2015 ingresaron a la Argentina 75.000 raquetas, las que fueron entrando de manera dispar en diferentes momentos de año. Por ejemplo, Wilson pudo contar con el modelo de Federer en el mes de febrero, mientras que Babolat recién pudo cumplir con las necesidades de sus clientes a partir de mediados de año.

Pero esto no ocurre solamente con las raquetas. Pelotitas, calzados e indumentaria sufrieron las mismas complicaciones para llegar a los puntos de venta en el país.

El precio al público también es otro de los factores que domina la escena. Hay que tener en cuenta que el valor de una raqueta, que debería ser similar o apenas superior al que se observa en el exterior, se ve incrementado por los impuestos y los diferentes costos que las empresas deben cubrir hasta que consiguen contar con los artículos para la venta mayorista.

Es que, una vez que los contenedores bajan de los barcos, duermen durante varios meses (6 o más), hasta que salen a las correspondientes empresas. Eso genera un costo de alquiler de espacio de guardado en el puerto y el correspondiente seguro por todo el tiempo que allí quede varado. Porque no sólo es cosa de contar con el permiso correspondiente, sino también que le otorguen la autorización para utilizar el permiso.

Ese costo se ve finalmente reflejado en las vidrieras de los comercios minoristas, más el 21,5% de IVA.

Por todos estos motivos resulta difícil hacer una comparación anual, pero puede intentarse.

En 2009, previo a que Juan Martín ganara el US Open y llegara a la final de Masters, en el Sistema María (medio informático de declaración jurada de importación de la AFIP) se podía leer que eran 160 mil las raquetas que llegaban a la Argentina, traídas por diferentes marcas.

Al año siguiente, el promedio de importación era igual, y tenía a Wilson como gran proveedor de las grandes cadenas, además del modelo de Roger Federer, con una línea más baja de raquetas.

Apenas superado el lustro, con menos del 50% de raquetas importadas que en aquella temporada, algunas de las empresas más chicas han desaparecido o disminuyeron dramáticamente su presencia (Sufix, Tecnifibre, Yonex, Dunlop e inclusive Prince).

Por detrás de Babolat (Brand Team SA.), la marca de tenis que lidera el mercado, con 35 mil unidades, se anota Wilson (Winners Prod. Deportivos SA.) –con unas 24.000- y, en mucho menor cantidad, Head (Grupo Vieytes) –con otras 9.000-.

Una primera mirada apuntaría hacia lo deportivo (falta de títulos y la ausencia de Juan Martín), al económico (pérdida de valor respecto al dólar e inflación) y a las administrativas (cupos y restricciones en la importación).

Ya en 2013, los anuncios y lanzamientos realizados unos meses antes quedaban incumplidos o apenas cubiertos en el último cuatrimestre. Y al año siguiente no les permitieron a las empresas ingresar “un montón de mercadería. Si no existieran las restricciones cambiarias o de importación, la oferta crecería y aumentaría la demanda. Otro sería el escenario”, decían por aquel entonces.

Sin embargo, mientras unos responsabilizan a la falta de espejos deportivos locales y a cuestiones económicas del país, algunos sostienen que, más allá de reconocer el marco local, “la incidencia (de los puntos enunciados) no fue tan alta”, porque el mercado mundial del tenis se comporta de manera similar. “Está quieto y, en algunos casos, decreciendo”, aportan.

Por eso, la industria mundial busca opciones que sean más atractivas para la gente y que acerque a la juventud, hacerlas más amistosas. Alternativas como la conectividad (con micro chip o bluetooth), allí la obtención de datos técnicos median como incentivos entre el gusto y la necesidad para el consumo de raquetas.

De regreso a la Argentina, la caída del mercado no reposicionó las marcas, tan sólo dejó en pie a las más importantes del país, en la actualidad. Como desde hace años, con el 60% del mercado, Babolat sigue siendo la marca líder por estas tierras. El modelo AeroPro Drive (la que usa Nadal) es la más vendida y la Pure Drive le sigue en esa línea.

En esto también colaboran las otras marcas, ya que Head contó con un solo ingreso de raquetas en el año, en tanto que Wilson importó en febrero el modelo de Federer (Pro Staff RF97 Autograph), su caballito de batalla, y a los 4 meses, aproximadamente, ya se habían quedado sin esa mercadería, la que no repusieron hasta este 2016.

Pero no todas las raquetas son de alta gama, o de competición. Existen también las de niveles junior y de entretenimiento, llamadas también gama media o baja, que son las que tienen mayor penetración en las grandes cadenas, no sólo aquellas deportivas, sino también de los hipermercados.

Por esta razón es que resulta difícil aplicar una cifra exacta en dólares a la importación de raquetas sin que haya una especificación de cuántas hay en total de cada rubro. Pero, teniendo en cuenta que del total de las raquetas de alta gama y de competición que se importaron durante 2015 (unas 40.000 raquetas) se vendió un 90% de lo importado, el volumen de dinero que movió el mercado minorista en este rubro fue realmente bajo comparado con otros años. Además, no hay que dejar de lado la oscilación diaria del valor del dólar que hace mucho más complicado expresar esos números en pesos argentinos.

Las pelotitas son otros de los elementos de extrema necesidad para el tenis. Con unas 900 mil balls (300 mil tubos) cruzando por encima de la red aportadas en su mayoría por Wilson, Babolat y Head (casi en ese orden), lo que arrojaría un valor de $30 millones, a un valor promedio de $100 el tubo de 3 unidades.

En las últimas semanas del año algunas empresas tomaron la decisión de un incremento en el precio de los artículos (entre 20% y 30%), ya que “las empresas terminan cobrando a los 90 días de entregados los productos”, comentan Pablo Braier, director de Brand Team y agrega: “no sabemos a cuánto estará la divisa estadounidense”, que es la moneda en que se realizan las transacciones en el exterior. Por otra parte, los minoristas también tratan de cubrirse la espalda. “Obviamente que nadie quiere descapitalizarse”, responde Lucas Contini, responsable de Contenis.

Pero, aclara que “existe una relación histórica de los precios entre Estados Unidos y la Argentina, y mientras esa relación no varíe mucho, el valor está bien”.

El costo al público de las raquetas de alta gama oscila entre los 250 y los 320 dólares billete (oficial). De esta forma, y haciendo un promedio, podría establecerse que algo más de 10 millones de dólares ingresaron a los negocios, durante 2015, por ventas en este artículo.

En el mundo del tenis, las diferentes marcas pugnan por ser sponsors exclusivos con diferentes artículos (raquetas, cuerdas y pelotas son las más usuales) de asociaciones, federaciones y torneos, algo que se vio reflejado en la Argentina, aunque con las limitaciones del caso.

Babolat tiene un acuerdo con la Asociación Argentina de Tenis, que se renovará por las siguientes dos temporadas. “Estamos en conversaciones por el período, no por cantidades ni alcances del sponsoreo”, confirman desde Brand Team. La empresa pretendía que la relación se extendiera por tres años, uno más del que firmaron por el primer contrato, sin embargo, y con buen criterio, desde la AAT esgrimen que no quieren dejar herencias a nuevas gestiones y que todos los acuerdos no se extenderán más allá de los dos años, período en el que culmina el mandato de la dirigencia actual.

En otro orden de cosas, las pelotitas –elemento esencial del tenis- escasearon durante esta temporada. Ante la ausencia de aquellas de mejor respuesta, comenzaron a verse en los clubes otras que tienen menor salida. Las marcas nacionales (con problemas para conseguir algunos compuestos) y las segundas líneas importadas tuvieron meses de gran exposición en las canchas argentinas.

Otro de los ítems de relevancia en el mercado fue el calzado. Con más de una década de situaciones aduaneras que fueron haciendo más angosto el cuello de botella cada año, quienes estuvieron en búsqueda de una determinada zapatilla o algún calzado más cómodo o efectivo para este deporte, se vieron en problemas. Aquí sacó algo de ventaja Topper, la marca nacional, pero la variedad de modelos y la masividad del producto hace que no sea de uso específico para el tenista, que cree encontrar en otras marcas como Adidas, Nike (ambas tienen relegado al tenis en la Argentina y casi no se ocupan de él), Axis o Fila la especificidad en el artículo.

Aquí aparecen nuevamente las marcas de raquetas también cubriendo ese espectro del mercado, aunque algunas de ellas aprovechan el volumen de importación que le permite la AFIP para otras marcas (running, tiempo libre o extremos) que tienen mejor salida y de las que poseen la representación. Tal vez sea sea la razón por la que Head casi no ingresó calzados en el año.

Por su parte, Babolat volvió a ser el mayor importador y vendedor en este rubro, porque consiguió ubicar los 23 mil pares que pudo ingresar a la Argentina, mientras que Wilson volvió a escoltarlo con 5 mil pares. “Nosotros no alcanzamos a cubrir las expectativas del mercado, si hubiésemos ingresado más, también las vendíamos. Creo que a todas las compañías les ocurrió lo mismo”, comentaba Braier.

De cara a 2016, las empresas están a la expectativa de cuáles serán las medidas del gobierno entrante y cómo impactarán en el mercado y el tipo de cambio, fundamental para hacer una proyección. Los sondeos indican que, tal la regulación de importación que rige en la Argentina, los pedidos de importación ya se efectuaron y no difieren demasiado de lo que sucedió en el período que cierra.

“Estamos a la espera, como el resto de las actividades -comentan los empresarios-, porque tampoco sabemos cuál va a ser el régimen para importar.” No obstante, el factor común entre ellos es mantener los volúmenes históricos o, al menos, no contraerse más de lo hecho en 2015. “El valor del dólar y los pagos con tarjeta, nos condicionan”, agrega Braier.

En todo esto, la variable de ajuste de los jugadores furtivos del tenis (aunque algunos entrados en competencias amateur también lo hacen) ha sido el encordado. Bien se sabe de los inconvenientes en el juego y el físico que puede aparejar resignar calidad en este aspecto, la necesidad –y la economía- tiene cara de hereje. Los valores de una cuerda, sumado a la mano de obra, hacen un numerito en los presupuestos mensuales de aquellos que compiten, sea cual fuere la categoría.

En valores promedio, un tenista precisa para ingresar a una cancha: 1 raqueta ($ 2.800), 1 calzado ($ 1.800), 1 encordado ($ 180) y 1 tubo de balls ($ 100). Esto hace que por cada persona que juega tenis, haga una inversión inicial (al menos una vez al año) de $ 4.880, sin contar la indumentaria, raquetero, accesorios y cancha.

La AAT cuenta con 18.000 federados, lo que lleva a un valor inicial de $ 87.480.000 para un mercado reducido y específico, que se amplía si tomamos en cuenta que en la Argentina practican este deporte no menos de 3 millones de personas. Hagan sus cuentas, una cifra poco despreciable para que desde algunas posiciones de gobierno se los mire de otra manera.

A nivel internacional, 2016 será un año de presentaciones y mayor aporte de tecnología. Varias empresas de raquetas seguirán invirtiendo en “Conectados” o “Play”, la forma que tienen de vincular al tenis con las estadísticas y las nuevas tecnologías.

En cuanto a zapatillas, se espera mejoras en los productos, con resoluciones más livianas y confortables, de gran resultado, pero a su vez más caras.

Durante 2015 llegó el modelo Babolat presentó la nueva Pure Drive, en los primeros meses de 2013 lanzará la línea Play y el calzado ultraliviano Jet.

Todo esto requerirá la capacitación de personal propio, comerciantes y usuarios. Además, cada empresa que utilice el sistema Bluetouth deberá pagar una licencia anual en aduana por este uso.

Pero la rareza llegará con la presentación de la muñequera Pop, la que tendrá atributos tecnológicos similares a los de las raquetas, que podrá comunicar y almacenar la actividad del jugador.

Obviamente, la raqueta tendrá mayor profundidad en la información y un precio mayor, algo superior a los 300 dólares, mientras que la muñequera oscilará en una tercera parte de ese valor (70 dólares).

Pisando la cancha

En general, la medida del movimiento del tenis se suele ver reflejada no sólo en los comercios, sino también en los clubes privados de tenis. En ese aspecto, hay que decir que los precios se incrementaron entre diciembre de 2014 y el mismo mes de 2015 en un 26%, lo que llevó el valor de la hora de cancha (promedio) de $210 a $330, dependiendo día y horario.

Algo parecido ocurre con los profesores (hay 3.000 en todo el país) de clases particulares, que debieron llevar sus honorarios a un piso de $120 hasta los $250.

A pesar de ello, la práctica del tenis y sus correspondientes usos, no se vieron afectados más allá de lo que venía ocurriendo en los últimos 3 años, lapso en el que este deporte perdió un 30% de practicantes.

En general, tanto el alquiler de cancha como el de clases particulares, promedio, tuvieron una ocupación de 9 horas diarias en clubes privados.

Si tomásemos un valor, promedio, de $270 de alquiler, el ingreso anual por cancha fue de casi 1 millón de pesos.

En cuanto a la inversión económica en 10 horas de clases diarias de tenis, también, promediando un valor de $180, llevaría la cifra a 488 mil pesos.

Fuera del alcance de este muestrario quedaron el Argentina Open, los challengers y las series de Copa Davis. Los movimientos de cancha y sus respectivos mantenimientos, también quedaron pendientes los clubes sociales, las inscripciones a torneos, zapatillas, encordados, pelotitas, accesorios y servicios relacionados, que engrosarían la cifra en 4 o 5 veces más de la que es considerada en este artículo.

Con todos, o sólo, estos datos, en el mercado del tenis se movieron unos 1.500 millones de pesos durante 2015, una cifra para nada despreciable. Los números hablan, cuentan historia de inflación, subidas y bajadas, pero dejan en claro que el tenis en la Argentina.

Se podrá hablar de vacas flacas o vacas gordas, pero lo relevante y bueno de esta muestra es que todavía hay vacas que contar.

Recuadro I

Ingreso económico anual en clubes privados de Capital y Gran Buenos Aires (alquiler de cancha y profesores).

De acuerdo a lo desarrollado, un club de 3 canchas y clases particulares. (sólo se calculan ingresos y no los gastos de mantenimiento)

Alquiler de canchas: $972.000 por cancha= $2.916.000

Clases particulares: $488.000 x 3= $1.464.000

Total: $4.380.000 x 300 clubes=$1.314.000.000

 

Recuadro II

Movimiento del mercado de tenis (sólo con Items incluidos en nota)

Pelotitas: $30.000.000

Raquetas: $98.500.000

Clubes privados: $1.314.000.000

Federados AAT: $10.000.000

Total: $1.452.500.000

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